Si puedes imaginarlo, existirá.

Imagine there’s no Heaven
It’s easy if you try
And no Hell below us
Above us only sky

Imagine all the people
Living for today
Imagine there’s no country
It isn’t hard to do

Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace

lennon01Hace unos días volvía a estar en la memoria de todos la letra de la canción Imagine del inolvidable John Lennon. Mucho ha llovido desde entonces, una oda a un mundo mejor sin caer en la dualidad de ser bueno o malo, del cielo o del infierno, en definitiva a compartir este mundo en hermandad. 

Todos estos conceptos envueltos en una genial melodía nos transportan casi sin querer a las largas tardes de verano, cuando planeamos todos los objetivos de un año, cuando la duración luz del Sol nos promete un día eterno.

Sin embargo si repasamos las noticias de la semana, del mes o de la década, podemos comprobar cómo esas buenas intenciones que todos deseamos, y que prometemos cada fin de año, desaparecen con el transcurrir de las jornadas.

¿Entonces qué pretenden los poetas, los cantantes o los artistas? ¿Acaso como en una cruel broma del destino estamos condenados a vivir en la antítesis de una utopía? Es posible, aunque también es posible que no. Todo es cuestión de perspectiva.

Sin embargo todo el abanico de dualidades tenía un mensaje en las estrofas finales, Lennon decía algo más, y es muy posible que supiera más de lo que decía:

Imagine no posessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
or Brotherhood of Man
Imagine all the people
Sharing all the world
You may say that I’m a dreamer
But I’m not the only one

La clave del calentamiento global, de las migraciones masivas, de la pobreza, de las tensiones raciales, de la violencia de género, de las guerras, de la corrupción, del totalitarismo, de los genocidios de cualquier acto humano que atente a la unidad reside precisamente en la ruptura que proviene de la avaricia. 

El círculo vicioso de la sedienta necesidad de no sólo de cubrir las necesidades vitales sino de procurar eliminar a los posibles competidores, a dejar patente la supremacía de una persona sobre la otra, la impenitente mania de dividir al mundo entre poseedores y poseídos, de marcar a las personas con un sello.

No se trata de repetir esquemas históricos acerca del reparto de la riqueza expropiando lo que se ha trabajado a partir de la redistribución violenta. Quizás eso mismo es lo que esperan los que defienden los métodos alejados del humanismo. Simplemente se hace necesario romper con la conciencia de la escasez, aceptar la única condición que negamos permanentemente: la unidad de la raza humana. El trabajo en beneficio de la totalidad, sin excusas, sin reproches, sin ningún atajo que suponga la división entre poseedores y poseídos.  

 

I hope someday you will join us
And the world will be as one

Y esperó Lennon a que un día la gente se uniera en ese sentido, siendo el mundo una unidad en el universo infinito. No pudo, lo asesinaron. Todavía no ha sido posible, mañana tampoco. Quizás no lo veamos en esta vida, pero no por ello tenemos que dejar de trabajar y rendirnos a la decepción de la división. Ese día llegará, hasta entonces sigamos creando las condiciones necesarias para que todas las personas de cualquier rincón del mundo abandonen los enemigos de nuestra raza: la ignorancia, el egoísmo y el fanatismo.

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